Promoción, promoción, promoción. Y confianza.

Si ya lo dice Agustín Jimenez en su increíble monólogo “El macho español“… Una de las principales claves en el éxito de un producto se encuentra en la “Promoción, promoción y promoción” del mismo. Pero también, en la confianza que el vendedor genere en su cliente.

La pastelería de mi barrio ha comenzado a utilizar marketing olfativo para aumentar las ventas. Sí, sus dueños han decidido contar con aceites de un delicioso aroma a canela, que calentándolos un poquito, dejan un olor a pasteles y tartas recién hechos. Y, al menos conmigo, funciona, lo cual aumenta mi gasto en este negocio. Pero además, su dependienta, me avisa cuando las magdalenas están especialmente buenas.

El puesto del mercadito donde compro las frutas y verduras los Domingos, aumentan sus ventas regalándote una mandarina, unos higos, unas ciruelas, unas nueces….que lo cierto es que están riquísimas. Y cuando los pruebas allí mismo, te decides a llevártelas. La inversión que realizan en estas frutas para que pruebes su calidad, la recuperan con creces al aumentar las ventas de sus clientes.

Por otra parte, mi carnicero me aconseja qué carne comprar y cuál no llevarme. Cuando no elijo bien, me avisa de las piezas que piensa que no me van a gustar, por lo que confío en su opinión. Si no me dijese que la calidad de filete no me iba a satisfacer, podría hacer una venta, pero yo terminaría descontenta y no regresaría a comprar a su tienda.

¿Por qué están funcionando conmigo las técnicas descritas?

Las conozco y no es mi subconsciente el que actúa. Está funcionando porque la promoción me lleva a comprar los productos, que cuando me convencen por su calidad, vuelvo a comprar y así mi vendedor se convierte en mi asesor de confianza.

¿Qué hace que me mantenga fiel a estas tiendas? Precisamente que mis tenderos son mis consultores. Son expertos en los productos que venden y, de forma no sistematizada, han realizado un perfil de cómo soy yo como cliente (Ver también la entrada en este blog de Segmentación de Clientes). Eso les permite ajustar sus promociones a mis gustos y exigencias. La dueña del puesto en el mercadito no me ofrece a probar naranjas, porque sabe que no me gustan, pero como me pirran las nueces, pues me regala unas cuantas. Si la coliflor esta semana no les ha venido muy buena, me lo indica sin yo pedirlo. Y, entre todos los puestos de fruta y verdura, le sigo comprando porque, además de precio y calidad, encuentro confianza.

Estas sencillas técnicas son la base del éxito de empresas de todo tipo y tamaño. Y también el fracaso de innumerables proyectos que logran sólo la primera venta. Pero no la repetición de la misma.

¿Qué técnicas de promoción y confianza utiliza tu negocio?

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