Lo que pasa en las Vegas, se queda en Las Vegas.

En la época de la llamada Reconquista de la Península Ibérica, los reyes cristianos ofrecían tierras arrebatadas a los musulmanes a súbditos sin propiedades. A cambio de repoblar las zonas devastadas y cultivarlas, los campesinos eran propietarios de un terreno, que, aunque peligroso por ser zona fronteriza, era suyo.

Uno de los principales eslogan en la ciudad de Las Vegas corresponde a la máxima Lo que pasa en Las Vegas, se queda en las Vegas. Cualquier pérdida de dinero por el juego o infidelidad no ha de salir de la ciudad. Las Vegas quiere mostrar que es un mundo en donde no priman las reglas a la vida cotidiana. Evidentemente, clara excepción es si contraes matrimonio allí. Estás casado y punto.

Una de las principales marcas de cigarrillos, cuando empezó a venderse con filtro a mediados del siglo XX, eligió para mostrar su producto a duros vaqueros que fumaban encima de sus caballos. En aquel entonces, el filtro era considerado para mujeres.

¿Qué tienen en común todos estos ejemplos?

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Cuando el bosque no te deja ver el árbol

Hace algunos años, un joven recién licenciado fue seleccionado como jefe de organización de un almacén de una empresa papelera. Conocedor de las principales estrategias de organización, había leído mucho sobre los errores debidos a las inexactitudes en la petición de información, y, por supuesto, sabía de la desafortunada historia de nuestro Mariscal de Campo en las Guerra Napoleónicas (Ver De victoria en victoria hasta la derrota final, en este mismo blog).

Cuando llegó a su nuevo puesto, el centro ya llevaba abierto algunos años. Para conocer exactamente el estado del funcionamiento de los procesos y del stock del almacén, decidió configurar lo que los análisis anglosajones solían llamar Dashboard, conjunto de indicadores que, a modo de tablero de control, le permitiesen saber exactamente la situación en la que dicho centro se encontraba para tomar decisiones operacionales de forma rápida y flexible.

Tras dos semanas de arduo trabajo en solitario, configuró un modelo de Tablero de Control específico y solicitó a su equipo un conjunto de datos que le permitiese tener una visión exacta de la situación, con un plazo de una semana para la entrega de los indicadores, plazo que consideró más que amplio. Solicitó así mismo un formato de presentación resumen y también de informe, dónde los distintos departamentos podrían indicar, a modo de Memoria, las explicaciones más relevantes sobre el cálculo de estos datos.

Cuando se cumplió el plazo se llevó una desagradable sorpresa: El informe de Memoria tenía 90 hojas y la preparación de los pedidos durante la semana se había retrasado.

¿Qué estaba ocurriendo?

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