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Lo que pasa en las Vegas, se queda en Las Vegas.

En la época de la llamada Reconquista de la Península Ibérica, los reyes cristianos ofrecían tierras arrebatadas a los musulmanes a súbditos sin propiedades. A cambio de repoblar las zonas devastadas y cultivarlas, los campesinos eran propietarios de un terreno, que, aunque peligroso por ser zona fronteriza, era suyo.

Uno de los principales eslogan en la ciudad de Las Vegas corresponde a la máxima Lo que pasa en Las Vegas, se queda en las Vegas. Cualquier pérdida de dinero por el juego o infidelidad no ha de salir de la ciudad. Las Vegas quiere mostrar que es un mundo en donde no priman las reglas a la vida cotidiana. Evidentemente, clara excepción es si contraes matrimonio allí. Estás casado y punto.

Una de las principales marcas de cigarrillos, cuando empezó a venderse con filtro a mediados del siglo XX, eligió para mostrar su producto a duros vaqueros que fumaban encima de sus caballos. En aquel entonces, el filtro era considerado para mujeres.

¿Qué tienen en común todos estos ejemplos?

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Promoción, promoción, promoción. Y confianza.

Si ya lo dice Agustín Jimenez en su increíble monólogo “El macho español“… Una de las principales claves en el éxito de un producto se encuentra en la “Promoción, promoción y promoción” del mismo. Pero también, en la confianza que el vendedor genere en su cliente.

La pastelería de mi barrio ha comenzado a utilizar marketing olfativo para aumentar las ventas. Sí, sus dueños han decidido contar con aceites de un delicioso aroma a canela, que calentándolos un poquito, dejan un olor a pasteles y tartas recién hechos. Y, al menos conmigo, funciona, lo cual aumenta mi gasto en este negocio. Pero además, su dependienta, me avisa cuando las magdalenas están especialmente buenas.

El puesto del mercadito donde compro las frutas y verduras los Domingos, aumentan sus ventas regalándote una mandarina, unos higos, unas ciruelas, unas nueces….que lo cierto es que están riquísimas. Y cuando los pruebas allí mismo, te decides a llevártelas. La inversión que realizan en estas frutas para que pruebes su calidad, la recuperan con creces al aumentar las ventas de sus clientes.

Por otra parte, mi carnicero me aconseja qué carne comprar y cuál no llevarme. Cuando no elijo bien, me avisa de las piezas que piensa que no me van a gustar, por lo que confío en su opinión. Si no me dijese que la calidad de filete no me iba a satisfacer, podría hacer una venta, pero yo terminaría descontenta y no regresaría a comprar a su tienda.

¿Por qué están funcionando conmigo las técnicas descritas?

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