¿Qué ocurriría si exigiésemos que nuestros políticos fuesen Directores de Proyecto?

Dentro de las profesiones actualmente más criticadas en nuestro país se encuentra ser político. Según decía Groucho Marx: “La política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar después los remedios equivocados.”

Pero…¿esto es realmente así? Y si es cierto…¿cómo podríamos mejorarlo?

Una de las principales razones de las críticas actuales, además de los casos de corrupción que impactan en la opinión pública (y que, no olvidemos, también hacen pagar a justos por pecadores) es, sin lugar a dudas, la falta de preparación de nuestros representantes.

El sueldo base de un diputado o senador se estima en 2.813 EUR brutos al mes, con dietas de 1.823 EUR si se trasladan desde fuera de Madrid y de 870 EUR para los que residen en la capital. Desde las instituciones se afirma que los salarios de nuestros representantes en la Cámara Alta y la Cámara Baja son bastante menores que en otros países europeos…¿pero es el nivel de vida en nuestra nación igual que en estos países? ¿y es la preparación de sus señorías la misma que la de sus homólogos en Europa?

Palacio de las Cortes (Madrid)
Palacio de las Cortes (Madrid)

Fuente Imagen: Wikipedia

¿Qué ocurriría si exigiésemos a nuestros políticos una preparación básica? Si han de desarrollar iniciativas y proyectos ¿qué ocurriría si les exigiésemos que se formasen como Directores de Proyecto?

Siguiendo esta idea, vamos a suponer que el programa de un partido político, antes de unas elecciones, fuera considerado como la definición de programas de proyectos (grupos de proyectos relacionados) y de portfolios (grupos de programas o proyectos, que, sin tener que encontrarse relacionados, se gestionan de forma conjunta para obtener sinergias en su organización) a desarrollar durante la legislatura siguiente.

¿Cuáles serían las consecuencias si se incluyen iniciativas inviables? La creencia actual entre los ciudadanos es que un programa político no supone un compromiso real del partido que lo presenta a llevarlo a cabo. Y que la ciudadanía debería cambiar el signo de su voto en las siguientes elecciones como castigo a este fracaso, pero….¿Qué medidas amparan a la ciudadanía y aseguran actualmente que sus empleados públicos cumplen sus promesas electorales para la legislatura en la que fueron elegidos? En el mundo fuera de la política, a las personas que nos dedicamos a la Dirección de Proyectos se nos exige  lograr los objetivos que hayamos definido y consensuado en el desarrollo de una iniciativa.  ¿Debemos seguir haciendo una excepción cuando hablamos de partidos políticos?

Sala de Plenos del Senado

Sala de Plenos del Senado

Fuente de la Imagen: Wikipedia.

Desde hace 16 años, Holanda desarrolla informes y estadísticas a través de la Oficina Central de Planificación (CPB), órgano dependiente del Ministerio de Economía, que compara los programas de los principales partidos políticos y analiza su cumplimiento. La misión de este organismo no es orientar voto, sino revelar el seguimiento de las propuestas incluidas en los programas y comparar las diferentes iniciativas presentadas.

Así, se pronosticó que el líder de los neoliberales (VVD) Mark Rutte estaría en mejores condiciones de conseguir un equilibrio presupuestario, que ante una victoria de la extrema derecha el gasto público en sanidad se congelaría, pero se elevaría tremendamente el correspondiente a seguridad, o que con los verdes holandeses se sufrirían menos atascos…pero se pagaría más por usar las autopistas.

¿Deberíamos comenzar a considerar realmente un programa político como un compromiso legal del partido con sus ciudadanos?

El político ruso Nikita Jrushchov (1894-1971), dirigente de la Unión Soviética en la Guerra Fría afirmaba: “Los políticos son siempre lo mismo. Prometen construir un puente aunque no haya río.”

¿Sería de interés implantar medidas tales como que las retribuciones de nuestros políticos fueran variables? Un fijo del 50% y un variable del 50%, en función de los objetivos logrados. ¿Seguirían dedicándose a la política las mismas personas si la forma de retribución fuese la indicada?

Resulta extremadamente triste que políticos con verdadera vocación al servicio público se vean denostados por el comportamiento de compañeros de profesión sin escrúpulos. ¿Qué medidas deberían tomar nuestros representantes para que los ciudadanos volviésemos a confiar en su trabajo?

Quedémonos con una frase de Winston Churchill (Político Británico 1874-1965) “El político se convierte en estadista cuando comienza a pensar en las próximas generaciones y no en las próximas elecciones.”

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Inmejorable

Este verano tuve la oportunidad de pasar unos días en Port de la Selva, en Girona. El parque natural de Cap de Creus es impresionante, Cadaqués, una autentica postal y ya en Francia, Collioure parece un pueblo que ha realizado un viaje en el tiempo, desde 400 años atrás.

Pero, sin lugar a dudas y de todas las maravillas que tuve la oportunidad de conocer, la que me dejó con la boca abierta, en todos los sentidos, fueron los yogures de “La Fageda”.

Esta cooperativa situada en la Comarca de la Garrotxa (Girona), es la tercera marca de productos lácteos en ventas en el noreste peninsular, por detrás de las gigantescas Danone y Nestle. Pero no solo sus productos están buenísimos (pero buenísimos de verdad), si no que al indagar en la historia de la organización es fácil entender que sí hay otra manera de hacer las cosas.

En 1982 un grupo de profesionales del mundo de la psiquiatría, con el especialista Cristobal Colón al mando (el peso del nombre siempre fragua un destino) consideraron fundamental para la rehabilitación de sus pacientes (en aquel entonces 14 enfermos del Hospital Provincial de Zaragoza) el poder ofrecerles una oportunidad profesional.

Trataron para ello de buscar una actividad en contacto con la naturaleza y con seres vivos, que se ha demostrado tan beneficioso en la mejora de personas con enfermedades mentales de larga duración o con sus capacidades intelectuales reducidas.

Y así nació La Fageda, en Girona. Actualmente, de sus 250 empleados, aproximadamente 150 se enfrentan a alguno de estos problemas. La autoestima que el trabajo les proporciona supone un importante factor en su tratamiento, siendo así mismo miembros que colaboran en el sostenimiento de la economía de sus familias.

Con aproximadamente 500 cabezas de ganado (vacas lecheras que escuchan música clásica porque La Fageda ha demostrado que su producción de leche mejora con estas técnicas) y una producción aproximada de 30 millones de yogures al año, la cooperativa así mismo cuenta con un vivero de plantas para la reforestación y, adicionalmente, con actividades de apoyo asistencial y ocio para sus empleados.

Y esto nos lleva a preguntarnos, ¿pueden realizarse las actividades empresariales de otra forma? ¿Es un factor de éxito para las empresas la responsabilidad social corporativa? ¿Beneficiar a la sociedad benéfica económicamente a las empresas?

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